jueves, 4 de agosto de 2011

II


Engañaste al payaso de las sonrisas fingidas, fuiste capaz de avanzar por el sendero ajedrezado y apartar los ramajes rotos, las espigas…

“Más allá encontrarás la luz”. Sé temeraria y sigue caminando, sé capaz de deslumbrarte con ella y siéntela por dentro.

Eres fuerte, cariño, sé que ambos podremos conseguirlo, pero primero avanza tú, quiero seguir el olor de tus pasos. Quiero verme seguro y no volver a caer en el umbral de las pesadillas sin sentido.


Ahora sólo te pido que hagas por mí un favor: Haz que el tiempo se convierta en un monzón descontrolado, donde los días sean miles de gotas de lluvia. No me brindes la virtud de poder recontarlas todas…

Después de esto crearás la mañana más despejada. Nadie sabrá el verdadero significado de las nubes, absolutamente nada se interpondrá en el paso del dios Apolo y una manta de calor secará la tierra húmeda y absorberá la tormenta; será así cuando ya todo lo fútil pase a ser pasto del olvido.

El óxido que quede en los engranajes del mecanismo de la perfección habrá sido eliminado para que así estos prosigan su función y reinará la pureza de lo que realmente queremos…

Amor, no podremos sentirnos más orgullosos por conocer algo que nadie ha conocido hasta ahora.


Góndola.

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