sábado, 6 de agosto de 2011

III


-¡Corre! Antes de que el lobo aúlle una última vez…

“Que las lágrimas arañen su garganta y el eclipse desaparezca ante sus propios ojos. Me dijo que una noche paseó por el cielo y se vio allí, con la languidez de las palomas negras a su alrededor, dando sus últimos vuelos, circulares…”

-Circulares sus ojos, circular el eclipse… De nuevo volvemos a lo mismo. Tú tienes que darme tu mano y yo te tengo que arrastrar al infierno. Pobre chica, pobre mentira…

“Que sienta que la impotencia le corroe el cuerpo. Que no esclavice más a la oscuridad. Que vaya sola, que no tenga el apoyo de las gavias…”

-Te quedas sin oxígeno. Déjate llevar, deslízate en la bruma espesa que te aprieta los sentidos y te vuelve muda… Mientras te llevaré a la hoguera donde los muertos saben vivir… Verás que el sufrimiento no es más que mera acumulación de circunstancias.

“El tiempo se ahoga, el tiempo desfallece, el tiempo…”

-A las 12 sonó el último aullido… ella aún sigue allí…

No quiero que lo sientas igual, ¡abre los ojos, puedes ver todavía!

“Cobarde, infame, desgraciada…”


Góndola.



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