Es-Calor-frío.
Un sudor que me lleva al subcielo.
Infierno paradisíaco.
Como esa, tu boca, tan blanda…
Me atraganto con imágenes, fotogramas, una rosa roja que respira sobre el felpudo.
Tocan a la puerta y yace ahí. Siempre sola.
Melliza de mis deseos, desgarrándome,
gritándome al doble alma,
arañándome la garganta,
arrastrándome, como a ti, me arrastro. Inconsciente.
Y te espero.
Frágil, impoluta de sentimientos que contigo no sean
recíprocos.
Y me enseñas los colmillos
Y qué placer que me corroe las venas cuando me susurras que
me calle.
Que seré esclava de ti, sublime.
De tu sabor a pecado…
Lo que daría el lobo por volver a pecar.
Que la ansiedad se escriba con tu nombre y mi bondad hacia
el mundo con un “te odio”.
Déjame vivir,
por favor.
Contigo.
Góndola

No hay comentarios:
Publicar un comentario