jueves, 17 de octubre de 2013

XVII

Quizá antes fueras más “tú” que ahora, y ahora ni siquiera contemplas los días como tales.

A día de hoy no queda nada. Ni las sonrisas fingidas, ni sus cosquillas hasta morir.
Las olas te vienen buscando el frío de los pies porque ya o encuentran vitamina propia que a ellas mismas vaya por instinto.

El opaco de los espejos hizo que te acostumbraras a no quitar el vaho después de cada ducha rápida de subconsciente, y se fue acumulando en cal cristalizado, una encima de otra, para no dejarte ver.

Que no deje el agua de rozarte las heridas, duele,
admítelo,

pero es lo único que te dará vida. 
Por y hasta el momento.
.




Góndola.

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