martes, 21 de mayo de 2013

X:IIIV


La línea del horizonte me susurra tu mirada negra, constante y profunda. Esa mirada que me provoca sed y hambre y me arrastra y me hiere, y me hace adherirme a ti como un parásito que disminuye en lugar de crecer, dentro de tu cuerpo.

Y escarbo, buscando lo que me alimenta y me quita las ganas de beberte. Y me aumenta la agonía y te quiero toda mía hasta que muero. Por tu culpa. Y vuelvo a revivir de nuevo como una puta maldición enfermiza que me hace pedazos y me destroza la vida.
Y encima me gusta.
Porque no permito otro motivo por el que sufrir.  Todos me parecen absurdos si los comparo  contigo.

Madre mía. Quiero que me mate ya esta locura.
Y quedarme sola.
Contigo en mente.
Hasta que se me acabe el tiempo.

Góndola.

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