
Es asfixia, opresión, costuras de alambre en tus labios.
Tu cuerpo se inmoviliza, se rinde, se oculta…
Es un vómito de deseos incontenibles, de lágrimas rosas, de aromas magnéticos,
de gritos.
Una adicción a la droga de la adoración, obsesiva… Tremendamente provocadora.
Te lleva hacia los pecados.
Es incitante, evocador, constante, sensual…
Rompe líneas, espacios infinitos, océanos y continentes completos.
Lleva hacia el inframundo virgen y plateado.
Te vuelve maniático e incómodo; te prohíbe la expresión y te hace impotente.
Es un caos de liberación segundo tras segundo.
Góndola.
No hay comentarios:
Publicar un comentario