martes, 15 de noviembre de 2011

XVII


Es asfixia, opresión, costuras de alambre en tus labios.

Tu cuerpo se inmoviliza, se rinde, se oculta…

Es un vómito de deseos incontenibles, de lágrimas rosas, de aromas magnéticos,

de gritos.

Una adicción a la droga de la adoración, obsesiva… Tremendamente provocadora.

Te lleva hacia los pecados.

Es incitante, evocador, constante, sensual…

Rompe líneas, espacios infinitos, océanos y continentes completos.

Lleva hacia el inframundo virgen y plateado.

Te vuelve maniático e incómodo; te prohíbe la expresión y te hace impotente.

Es un caos de liberación segundo tras segundo.


Góndola.

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